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1 de diciembre de 2011

10.2. Tesoro de los Sifnios

Fuente: Blog "Historia clásica"

     Se trata de un edificio jónico consagrado al dios Apolo, construido en época arcaica por el pueblo de los sifnios (habitantes de la isla griega Sifnos, localizada en el Mar Egeo). El tesoro alberga riquezas que llegaron a la ciudad de Delfos desde minas de oro y plata, antes de que éstas se inundaran por la subida del mar. 
    Los tesoros eran edificios de forma rectangular y pequeño tamaño, y estaban precedidos por un pórtico de dos columnas, las cuales, en este caso, son substituidas por dos korai, las cuales fueron denominadas por Vitruvio "cariátides".


Reconstrucción del edificio en su totalidad. Fuente: Historia Clásica.

    La fecha de su construcción data del año 525 aC., la cual podríamos utilizar como marcador cronológico para determinar el desarrollo de la escultura griega.
    En la parte del frontón se conserva la escultura de Zeus, situado en el centro de la composición, mientras juzga la lucha entre Apolo y el héroe Heracles por el trípode de Delfos.
     El friso rodea todo el edificio, en el cual donde podemos encontrar distintas iconografías:
1. En el friso situado bajo el frontón podemos encontrar una división en partes iguales: una de ellas muestra a los dioses sentados en el monte Olimpo mientras discuten sobre el destino de los héroes de Troya, y en el otro lado encontramos a los héroes de Troya dirigiendo transportes de guerra.
2. En el friso norte encontramos la batalla entre dioses y gigantes (Gigantomaquia). Este lado está repleto de figuras superpuestas, con movimiento diagonal, y variaciones en cuanto a la postura, actitud y forma. En este friso hallamos a Themis, Dionisos, Apolo y Artemisa identificados por unas inscripciones. Además, el escultor juega y combina a la perfección los detalles de las esculturas, y podemos encontrar su propia firma en el escudo de uno de los gigantes.

Fragmento del friso norte: Gigantomaquia. Fuente: Europa en fotos

BIBLIOGRAFÍA:
- GRIFFITHS PEDLEY, John. Greek art and archaeology. Prentice hall: Hong Kong. 1993

28 de octubre de 2011

8. El oráculo de Apolo

En el santuario de Apolo se hallaba el oráculo de Apolo, donde se celebraron, a lo largo de la historia, numerosos rituales en honor al dios Apolo, el dios de la adivinación.
Delfos pudo convertirse en un admirable centro de información, ya que los peregrinos (en todas las épocas) afluían desde todo el mundo griego. De los oráculos dependían muchas decisiones humanas acerca de la salud y la enfermedad, la guerra y la paz, las colonizaciones y as migraciones los crímenes y los castigos.
Apolo era hijo de Zeus y benévolo para con los hombres, a quienes anunciaba los designios de su padre Zeus.
La Pitia era el <<médium>> entre Apolo y los hombres. Era la mujer que, en Delfos, sentada en el trípode, pronunciaba profecías en nombre de Apolo. Además, era designada por los sacerdotes de Apolo como “esposa del dios”, teniendo que vivir en el aislamiento y guardando una continencia absoluta.
Los consultantes (simples particulares o delegados de una ciudad) debían primeramente abonar un tasa (pélanos) y ofrecer un sacrificio (generalmente una cabra). Entre los consultantes, pasaban primero aquellos a quienes la ciudad de Delfos había concebido la promantia; dentro de cada uno de los dos grupos así determinados, se echaba a suertes el orden según el cual había de interrogar al oráculo.




Consulta pítica
Fuente: Red Historia



Los sacerdotes y los consultantes atravesaban el templo y bajaban al recinto subterráneo o manteion, formado por 2 salas. Se detenían en la primera sala, mientras que la Pitia penetraba sola en el adyton, donde tomaba asiento sobre un alto trípode. Separada de la primera sala por una puerta o una simple cortina, no se mostraba a la vista de los consultantes en el momento de profetizar, aunque sí era oída. Además del trípode, se hallaban en el adyton la piedra sagrada llamada omphalós, la estatua de oro de Apolo y la tumba de Dioniso/Baco.
Los antiguos nos hablan de una emanación telúrica (el pneûma) que se creía subía de la tierra por debajo del trípode y provocaba el delirio de la Pitia. Ésta, además, masticaba laurel (el árbol consagrado a Apolo).
Sin embargo, es posible que su <<éxtasis>> se obtuviera por un proceso de <<psicosis religiosa>> (que no era histeria necesariamente). Además, las respuestas de la Pitia eran frecuentemente inarticuladas y poco claras, y debían ser ordenadas e interpretadas por los <<profetas>>, quienes, la mayoría de las veces, las disponían en versos hexámetros.
Sin duda, el oráculo de Delfos eclipsó durante mucho tiempo a todos los demás santuarios oraculares de Apolo (como el de Colofón, Janto, Claros...).





Para más información, pueden consultar el PDF.


Bibliografía:
- GRIMAL, Pierre: Diccionario de la mitología griega y romana. Ed. Paidós Ibérica, Barcelona, 1981.
- DEVAMBEZ, Pierre; SCHUHL, Pierre Maxime; FLACELIÈRE, Robert: Diccionario de la civilización griega. Ed. Destino, Barcelona, 1972.
- MARCH, Jenny: Diccionario de la mitología clásica. Ed. Crítica, Barcelona, 2002.
- VIAL, Claude: Léxico de la antigüedad griega. Ed. Taurus, Madrid, 1983.
- LEVI, Peter: Grecia. Cuna de Occidente. Ed. Folio, Barcelona.
- ALVAR, Jaime: Diccionario de mitología universal. Ed. Espasa, Madrid, 2000.
- KOKKINOU, Sophia: Mitología griega. Ed. Intercarta.
- NOËL, J.F.M. y otros: Diccionario de mitología universal (tomo I y II). Ed. Edicomunicación, Barcelona, 1991.